• Proponemos también dar a conocer de manera especial las necesidades
y los intereses de quienes son particularmente vulnerables: los pobres,
los ancianos, los hijos por nacer, los niños y los jóvenes,
los oprimidos y los marginados, las mujeres y las minorías, los enfermos
y los minusválidos, así como las necesidades e intereses de
la familia. Pero no sólo presentamos estas necesidades para promover
la ayuda en el ámbito natural humano, sino para llevar a descubrir
en ellos a Cristo y dar a Cristo una respuesta personal mediante la atención
al prójimo más necesitado.
• “La proclamación del Señor puede hacerse, de
forma implícita, a través de producciones mediáticas
que respondan a las auténticas necesidades humanas, especialmente
las de los débiles, los desvalidos y los marginados. Pero, además
de la proclamación implícita, los comunicadores cristianos
deben buscar modos de hablar explícitamente de Jesús crucificado
y resucitado, y de su triunfo sobre el pecado y la muerte, mediante formas
adecuadas a los medios que se usen y a la capacidad del público”.
Mensaje del Santo Padre Juan Pablo II para la XXXIV Jornada mundial de las
comunicaciones sociales, 24 enero 2000.
“Esta es la vida,
la eterna: que te conozcan-amen a ti, único Dios y a quien enviaste
Jesucristo” (Jn 17, 3).
Y el VERBO de Dios, en las entrañas virginales de María, se
hizo carne (cf. Jn 1, 14).
La plenitud de la revelación de Dios, de la Comunicación de
Dios al hombre se ha realizado en Cristo Jesús, a través del
Sí de María: éste es el culmen de la Comunicación,
la entrega total de Sí mismo a nosotros.
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